HOMERO... LA ILÍADA
Desde que llegué a los Estados Unidos, he buscado librerías en las que
pueda perderme y encontrar libros antiguos en español. Sin embargo, ha sido una
tarea difícil. Hace poco más de una semana, mientras paseaba por un centro
comercial, encontré una tienda con las luces encendidas. Al entrar, descubrí un
espacio lleno de objetos antiguos a la venta.
Lo primero que llamó mi atención fue una colección de libros incompleta. Al
investigar en internet, descubrí que originalmente constaba de aproximadamente
35 volúmenes. Se trata de una colección de la editorial Bruguera, con sedes en
Barcelona, Bogotá, Buenos Aires, Caracas y México. Los 28 libros que adquirí
fueron impresos en España en abril de 1972.
El dueño de esta colección, me los estaba dejando en 5 dólares cada uno, de los
cuales solo unos 12 me interesaban, pero este es un centro comercial al que no
acude mucha gente. Entonces para dejar esos libros ahí, y que no sean vistos o
aprovechados por nadie, preferí negociar y me los han dejado todos en 100
dólares que di con todo gusto y sin pensar.
Tengo mucho por leer, pues ahora mismo estoy con dos.
Entre los títulos, encontré dos que captaron de inmediato mi interés: La
Ilíada, de Homero, y Los Cuatro Libros Clásicos, de Confucio. Este último es un
texto hermoso y profundamente filosófico, pero hablaré de él en otra ocasión.
Ahora mismo, estoy sumergido en la lectura de La Ilíada.
El libro es pequeño, con una encuadernación de piel roja, páginas amarillentas
por el tiempo y un aroma antiguo que transporta a otra época. Su lenguaje ha
sido adaptado para facilitar la lectura sin perder la esencia del original. La
edición incluye estudios preliminares y bibliografía de Julio Pelli Bonet, con
traducción de Luis Segalá Estalella.
Siempre había querido leer La Ilíada, especialmente después de ver varias
películas de los años 60 y 70 inspiradas en la obra. Me intrigaba comprender a
fondo la mitología y la forma en que dioses y semidioses interactuaban con los
humanos. Sin embargo, nunca había encontrado el momento adecuado, pues mis
estudios y otras responsabilidades ocupaban la mayor parte de mi tiempo.
Este no es un libro para leer a la ligera; requiere dedicación y paciencia.
Recomiendo tener a la mano un diccionario de sinónimos y antónimos para
facilitar la comprensión de ciertas palabras y profundizar en su significado
dentro del contexto de la obra.
Por ahora, avanzo poco a poco en la lectura y la estoy disfrutando enormemente.
Eso es todo por hoy. ¡Un saludo y sigan leyendo!
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