VACIO INEXPLICABLE
Tengo casi ocho años desde aquel día en que dejé mi país en busca de una vida más cómoda, una vida en la que creía que me sentiría mejor. Estos ocho años son los mismos que llevo alejado de la iglesia, pues soy creyente cristiano y, en aquel momento, era un fiel amante y devoto del poder y la presencia de Dios. Extraño tanto estar en congregación con aquellas personas con quienes solía compartir mi fe.
A veces me siento solo, vacío y
tan decaído que no encuentro otro desahogo posible más que llorar y llorar sin
poder detenerme, pues es una forma de drenar todo esto que a veces siento.
Mi deseo de sentirme bien me
trajo a Estados Unidos, un lugar donde tengo un hogar, ahorros, auto, un
empleo, y aunque siento que no tengo amigos, tengo a mi esposa: una mujer que
ha estado conmigo tanto en las buenas como en las malas y que, más allá de
todo, se ha convertido en un pilar en mi vida, alguien en quien puedo confiar
plenamente… algo que, de alguna manera, me hace sentir seguro.
Tengo a mi familia materna, tengo
un hijo al que no veo, pero más allá de necesitarlos a ellos, siento que eso no
es lo que mi ser realmente necesita. Ni lo material me hace feliz, lo cual me
sorprende, pues en aquel momento pensé que eso —el dinero— era lo que
necesitaba para ser feliz. He abierto los ojos y sé que no es así, pues el
vacío que siento en mi interior es algo que no puedo explicar, pero que sé que
solo puede ser colmado por la presencia de Dios. Solo Él puede hacerme ver con
más claridad; solo Él puede darme dirección y colocarme en un lugar donde pueda
sentirme en paz conmigo mismo. Solo Él puede hacer de mí alguien distinto a lo
que soy ahora, porque lo que soy en este momento no me favorece.
Vale decir que me siento mal:
siento dolor, sed espiritual, desorientación, ceguera, y no tengo la más mínima
idea de lo que quiero.
Doy gracias por lo que tengo y
por estar donde estoy, pero solo le pido a Dios que, si este no es el lugar, me
dé dirección. Me he desviado tanto que incluso le he pedido que me quite la
vida, porque me siento cansado y agotado… sin fuerzas, como alguien que ya no
tiene nada que hacer aquí. Ya no quiero seguir así, riendo solo por reír,
viviendo el día a día aparentando tener fuerzas, cuando en realidad no las
tengo.
He comprado una biblia, he localizado a mi antiguo pastor con quien en momentos pasados, comparti muchos, pues es una persona muy especial e importante para mi.
Me ha dicho que me llene de Dios, pues el es el unico que puede saciarme.
Solo es un momento de desahogo, solo es eso.


Es bello me encanta orgullosa de ti
ResponderBorrarGracias madre te amo.
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