REFLEXIONES DE DOS HOMBRES SENCILLOS
Un hombre se me acercó en una ocasión y me dijo que no entiende por qué la juventud está tan destruida. Admito que es un tema que me dio mucho de qué hablar, pero preferí cambiar la conversación. Le respondí que lo que más me impresiona a mí es cómo permitimos que, dentro de nuestra sociedad, se introdujeran movimientos tóxicos con el fin de destruirla, todo por dinero y poder.
El hombre me miró y me dijo: "Soy pobre y no tengo nada de dinero, pero tengo algo que muchos han perdido y que considero de suma importancia: educación, ética y valores. Solo vivo con mi esposa, a quien amo con todo mi corazón. Nuestro amor es el mismo de ayer".
A mí no me quedó más que sonreír, pues sentí gusto y placer al escuchar aquello.

Comentarios
Publicar un comentario
"¡Déjame saber qué opinas!"