La Ilíada
Ya hace mucho tiempo que nació en mí el deseo de leer La Ilíada de Homero y, claro, La Odisea de igual manera. Me ha llamado la atención leer la primera, pues en sus líneas se muestra cómo los cineastas, al producir la película Troya, ridiculizan al rey Agamenón frente a un Aquiles, mostrando a este como si fuera superior, cuando no lo es, al menos no a nivel jerárquico como parte de la realeza o un hombre rey y jefe de hombres. A lo que me refiero es que, en la película, Agamenón se muestra como un hombre torpe, el cual parece tener poder sobre un reino que le queda demasiado grande. De esto nos damos cuenta cuando leemos La Ilíada, pues algo que me sorprende es cómo acuden a su llamado los jefes, reyes y príncipes de toda Micenas, Esparta, Ítaca, Salamina y más allá, para, junto a él, hacerles frente a los troyanos. No olvidemos que Aquiles era un ser dotado de un poder supremo por parte de Tetis, su madre, pero Agamenón era rey de hombres y guerreros por encima de todos. Agamenón era quien era porque provenía del linaje de los Atridas, una familia marcada por tragedias y maldiciones. Aun así, este se mantuvo en el trono por más de 15 años de manera aproximada, y quién sabe si más, pues los datos no son exactos.
El poema de La Ilíada nos
muestra, detalle a detalle, quién asistió a aquella guerra, con cuántos hombres
y en cuántas naves. Un poema muy rico en conocimiento que, al pasar las
páginas, logra sumergirte en un mundo y hechos que van naciendo conforme avanza
la lectura. Agamenón gobernaba con el favor de Zeus, pero Aquiles, al ser hijo
de una ninfa con poderes sobrenaturales, ante la presencia de Agamenón, era
considerado como un ser un tanto sagrado. Más allá de eso, Aquiles era hijo de
Peleo, rey de los Mirmidones, lo que lo hacía alguien con imagen de rey o
príncipe, más allá de poseer valentía, furia, coraje y poder al momento de
actuar como un guerrero. Solo escribo esto porque me llama la atención cómo se
cambia la trama de una historia para ser llevada al cine, pues hay quienes no
les gusta leer, pero sí disfrutan de material audiovisual. Y esta serie de
películas, globalmente hablando, mal informa a todo aquel que las vea. Solo
escribo esto para dejar claro que La Ilíada va más allá de lo que es la película
Troya. De igual manera, la película es una belleza, tanto por su escenografía,
ambiente, actores y diálogos, como por la historia, pues de alguna manera
muestra ciertos hechos que en el poema de La Ilíada se narran.


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