Deslustre. El Debacle de la Educación.
En una oportunidad, hablando con la mamá de uno de mis mejores amigos, esta me dijo lo siguiente: “Si nuestro país mejorara, cambiara y volviera a ser el país que era mucho tiempo atrás, ¿tú volverías a él, regresarías aquí?” Yo le respondí que no. Luego de esto entramos en una pequeña conversación que quiero dejar plasmada aquí, pero de manera más extensa, pues más allá de lo que hablamos, llevo tiempo pensando, reflexionando y divagando en la base de dicha conversación. Yendo al grano, según yo no regreso a mi país por una problemática que no solo se ha vuelto un conflicto para mi nación sino también para el mundo entero y todas sus sociedades, pues considero que el futuro de un país, de nosotros, del mundo entero, recae en sus residentes y radica en el nivel y tipo de educación que se les da y reciben los ciudadanos. Yo, como un hombre estudiado, lector, escritor y fiel amante de la cultura, el arte, el aprendizaje y la educación, siento un profundo dolor al ver cómo la sociedad, no solo la de mi país, se ha derrumbado por completo. Cuando leo cómo comenzamos, cómo iniciamos como civilización y todo lo que atravesamos, sacrificamos y construimos, llegan interrogantes a mi cabeza en los cuales me pregunto si realmente hemos cambiado para bien o para mal, si era necesario, si era verdaderamente importante evolucionar. Dada la situación actual, no me queda más que resignarme a pensar que, aunque hermoso parezca, hemos desarrollado un estilo de vida tan semejante a un pozo de veneno en el cual caemos a diario y en grandes cantidades. Vale destacar que, en medio de este caos, todavía existe una pequeña porción de la sociedad que se mantiene firme a lo que éramos antes, firme a la enseñanza, al aprendizaje y a la educación. Realmente duele ver cómo el respeto ya no es necesario, cómo la educación ha sido olvidada y cómo la verdad, los valores, la ética y la moral ahora son completos desconocidos; cómo se aplaude lo equivocado y se bonifica al mentiroso, a aquel que sin bases ni argumentos ha logrado destruir la sociedad en la que vivimos, partiendo de una creencia ilógica y asumiendo que lo que hacemos es necesario. Cómo se tolera que una persona sin estudio opine sobre el futuro de los seres humanos cuando no posee realmente la base para hacerlo; y digo esto porque soy partidario de creer que los verdaderos responsables del rumbo del mundo somos aquellos que hemos adquirido el conocimiento necesario para la evolución y el progreso, quienes pueden ayudar a avanzar por un camino íntegro y no por uno deteriorado y fragmentado. A veces me cuesta entender cómo una persona que se cohibió de adquirir educación opina sobre nuestro futuro como sociedad y defiende sus ideas como verdades sin tener fundamento alguno. Sé que serán pocas las personas que le darán la verdadera importancia a esto, incluso pienso que tal vez no se leerá, pero aun así deseo intentarlo. ¿Qué he de hacer? ¿Cómo se cambia una sociedad que ya está adaptada y arraigada a su propio sistema destructivo? ¿Cómo reiniciamos sus ideas, cómo transformamos su perspectiva, su manera de pensar y de ver el presente y el futuro posible? ¿Cómo hacer entender que es la educación familiar cargada de valores y la educación académica los pilares fundamentales del futuro humano? ¿Qué es lo que realmente debe hacerse para cambiar? Como crítico, sé que existe una salida, sé que existe una manera, y no solo yo lo sé, también lo saben quiénes están en posiciones más altas y tienen mayor control; por eso mi pregunta es: ¿por qué no se cambia?, ¿por qué no se lucha por cambiar?, ¿por qué mostramos ser una especie en peligro de extinción?, ¿por qué arrastramos nuestras mediocres ideas a todo lo que nos rodea?, ¿por qué, aun sin bases ni argumentos, insistimos en mostrarnos como dueños de una verdad inexistente? ¿Por qué aniquilarnos y destruirnos como si no hubiera algo más que hacer? Es como si hubiésemos desarrollado un “TRÁGICO DELEITE” por hacernos daño a nosotros mismos. ¿Por qué creer y seguir creyendo que estamos en lo correcto? Tal como lo veo, somos una especie al borde de un colapso futuro que no tiene más armas que la inyección de una educación pura, cargada de valores y respeto por nosotros mismos, por nuestros antepasados y por el porvenir de este mundo.


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