Vector Tiempo Universo y la posibilidad de viajar en el tiempo
Mientras leía el libro “Los hijos de nuestros hijos” me topé con algo que, al principio, no podía entender. En el libro, ciertas personas explican cómo fue que se logró viajar del futuro al pasado sin alterar la física. En la obra, estas personas descubren que en el espacio existe un universo más y que este está corriendo en dirección opuesta al nuestro, pero claro… continuando viviendo con una regla temporal, la cual es pasado, presente y futuro. De igual manera, nosotros también, aunque pareciera que ellos viven el tiempo al revés. Pero, según todo lo que entendí y lo que me planteé, viajar al pasado no significaría retroceder en el tiempo dentro de nuestro propio universo —algo que rompería la causalidad y no es posible—, sino avanzar siempre hacia el futuro personal del viajero mientras cambia de marco temporal al pasar a otro universo cuya flecha del tiempo esté orientada en sentido opuesto al nuestro; en este escenario existirían al menos dos universos: el nuestro, donde el tiempo fluye del pasado al futuro, y otro en el que el tiempo también fluye normalmente para sus habitantes, pero cuya orientación temporal está invertida respecto a la nuestra, de modo que lo que para ellos es futuro para nosotros corresponde a nuestro pasado; una civilización futura de nuestro propio universo podría haber descubierto que el tiempo no es absoluto, sino una propiedad local de cada universo, desarrollado tecnología capaz de detectar la orientación del vector tiempo (la flecha del tiempo) de otros universos —mediante la entropía y la estructura causal— y, una vez identificado un universo con flecha opuesta, aprendido a realizar una transición entre universos (no un viaje espacial ni un salto a gran velocidad, sino un cambio de marco espacio-temporal); al hacerlo, estas personas nunca viajan “hacia atrás” en su propio tiempo, siempre envejecen normalmente y respetan la causalidad local, pero al reingresar a nuestro universo lo hacen en un punto que, para nosotros, pertenece a nuestro pasado, por lo que desde nuestra perspectiva parecen venir del futuro, aunque en realidad no han rebobinado el tiempo, sino que han cambiado de universo; por tanto, para nosotros hoy, la única forma coherente de viajar al pasado sería descubrir la existencia real de otros universos, comprender que pueden tener flechas temporales distintas y desarrollar la capacidad de transitar entre ellos, ya que dentro de un solo universo el pasado no es accesible, el tiempo no se invierte y las paradojas no aparecen porque cada universo mantiene su propia historia coherente.

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